Evita el resfriado

¿Sabías que el estrés puede hacer bajar tus defensas?

12/01/2018
Síntomas
consecuencias del estrés en el sistema innmunitario

El sistema inmune de cada uno de nosotros está condicionado por los cambios que se producen cada día en nuestro organismo.

Estamos conectados a las situaciones y requerimientos de nuestro metabolismo. No todos los días necesitamos lo mismo de nuestro organismo, como tampoco nuestro día a día es igual. Nuestro cuerpo cambia, así como lo hace el ambiente en que nos toca vivir.

Antes de seguir, deberíamos definir qué es una situación estresante para un individuo. Sin duda, se trata de algo muy subjetivo. La percepción que tiene cada uno de las situaciones, cómo usamos la asertividad, la empatía o la resiliencia ante un problema o las creencias o el sustrato cultural de cada uno pueden hacernos cambiar de respuesta o adaptarnos de forma diferente a una misma situación. Lo que sí tenemos claro es que el llamado estrés es la respuesta adaptativa de nuestro organismo, incluida nuestra mente, al medio en el que se encuentra. Así pues, el entorno nos ofrece recursos y oportunidades para adaptarnos, que generarán una determinada respuesta de estrés en nuestro organismo.

Función del estrés

El estrés nos ayuda a adaptarnos a los cambios, porque prepara el organismo para el cambio rápido. El cerebro interpreta una determinada situación como urgente (o estresante) y el hipotálamo se activa. Esta parte de nuestro cerebro es la más primaria y la que está más relacionada con la supervivencia. Dada esta situación estresante, envía señales de activación a la glándula pituitaria o hipófisis, el control maestro de producción hormonal, que se encarga de secretar una hormona denominada ACTH, cuya función es activar las glándulas suprarrenales que se encuentran encima del riñón. Todo este proceso desencadena la liberación de una hormona denominada cortisol, la cual tiene como función la activación del metabolismo, el incremento de la cantidad de glucosa en sangre y, lo más importante, la supresión de la acción inmune.

Es decir, la hormona que activa nuestro organismo es también la que dictamina frenar la producción y la acción de las citoquinas, que son las proteínas más importantes para la respuesta inmunológica. Para el organismo, en ese momento, lo que prima es activarse para superar el problema, aun a pesar de perder defensas y ser más susceptible a la infección por algún microorganismo o más sensible a posibles alergias.

Por ello, la conexión entre la reacción estresante inducida por el sistema nervioso central puede modular la acción del sistema inmune.

Consecuencias en el sistema inmune

Así pues, si las hormonas producidas por el sistema nervioso afectan al sistema endocrino, también parece lógico que puedan conectarse de alguna manera con el sistema inmunológico.

Este último sistema es el que se encarga de protegernos ante el ataque de virus, bacterias y otras sustancias. Si nuestra personalidad o nuestro ambiente nos inducen un estado de estrés crónico, es posible que nuestro sistema inmune se resienta por los picos de concentración de cortisol y otras hormonas que bloquean la función inmune porque priorizan otras funciones, más relacionadas con la supervivencia.

Sin duda, no solo hay un factor orgánico, también influye la personalidad de cada uno y cómo afrontamos las situaciones difíciles. Las técnicas de relajación, realizar deporte, la organización de los problemas y disminuir el nivel de autoexigencia te pueden ayudar a mejorar tu nivel de estrés. Estas medidas pueden también ayudar a tu sistema inmune y disminuir los episodios de resfriados, por ejemplo.

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